Después de mucho tiempo y unos cuantos amores fallidos, me he dado cuenta de que no puedo vivir en el pasado, y que no se puede vivir recordando. Tampoco me arrepiento de todo lo que he querido (y odiado) cuando al final, después de tantas palabras y promesas, nunca soy yo la que elegís.
He de decir que tampoco me siento una completa estúpida, que no me ilusiono de esperanzas, que lo que hubo fue real, o al menos así me lo hicisteis creer. Pobre ilusa de mí, ¿no?
Pero ahora esto en proceso, en proceso de elegirme a mi antes que a vosotros, me cuesta el obligarme a no sentir, a no ilusionarme...
Porque ahora has llegado tú de nuevo, un reflejo de un fantasma del pasado, con tu bondad y carisma, con tu sinceridad y alma pura, ¿hasta qué punto llega esa pureza tuya? No lo quiero saber porque sé que me vas a joder.
Y ya te lo he dicho, no lo harás adrede, ni con malas intenciones, e incluso pensarás que a mí no me importa, pero cielo, no sé cómo lo hago, pero corrompo hasta los más fieles. Puede ser porque mi alma ya este muy sucia y jodida, y es por eso que, para mí no existe el beneficio de la duda de que alguien me pueda elegir.
Porque siempre seré la otra.
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