Eres como la noche oscura de cualquier crepúsculo del año
y me haces ser la luna mas brillante de todas,
pero sin ninguna estrella que la acompañe, tan solo el vacío.
Besar la oscuridad nunca había sido tan sensual,
hasta que descubres ese lado tan lóbrego.
Eres confusión y caos, eres pasión y dulzura.
Haces que un iceberg se vuelva rosa,
con tus ingenuas palabras y tus largos dedos recorriendo cada centímetro de la prosa y verso,
llegando a cada alma y a cada lagrima,
creando auras de nostalgia y compasión.
Eres humo de tabaco que mata pero alboroza
e intentas arreglar a personas rotas siendo tarea ardua.
Y mira, yo estoy perdida intentando buscar un norte en una cuerda floja amenazándome con romperse.
Hay personas que no tienen remedio, ni cura, a lo mejor no quieren ser curadas;
se esconden en su caparazón de cristal,
esperando que un cálido abrazo lo derrita, pero lo único que ocurre es que se rompe y nos acabamos cortando
¡que remedio!
Y es que al final del día, o de la noche,
sabes que acabaré sola llorado con un cigarrillo.